El niño con mala conducta a la hora de comer, se caracteriza principalmente por estos comportamientos:

Come mal, muy poco, excesivamente lento y en un número pequeño de comidas.

  • Estos niños pueden tener un desarrollo físico normal, y no verse reflejado cuando se les mide en las tablas de crecimiento (en peso y talla).
  • No todos los niños que comen mal tienen bajo peso o por el contrario, sobrepeso. Tener malos hábitos alimentarios no siempre se traduce en un peso alterado.
  • Consulte a su pediatra

Su comportamiento se caracteriza por:

  • Comer poca variedad y poca cantidad de alimentos. Raciones pequeñas y siempre el mismo tipo de alimentos.
  • Rechazo a probar alimentos nuevos. Algunos grupos de alimentos suelen ser rechazados (como por ejemplo verduras y frutas), otros como los lácteos, suelen ser los únicos aceptados.
  • Comen con excesiva lentitud y normalmente con muchas interrupciones. Presentan una conducta extravagante o fuera de lo normal durante la comida.
  • Muestran desinterés en general por la comida.
Las causas pueden ser de diferente tipo, por lo que es necesario que sea el pediatra quien determine la causa en cada caso.

De todos modos, normalmente se trata de un problema psicológico.

Pueden existir limitaciones fisiológicas:

  • Habilidades de la alimentación en evolución (masticar, tragar...).
  • Por retraso en el desarrollo de la dentición.
  • Capacidad gástrica limitada.

Es frecuente que la causa sea por:

Cambios en el apetito debido al crecimiento

Extremada sensibilidad a la comida

  • Colores (rechazo de algunos colores)
  • Olores (olores fuertes o nuevos para ellos)
  • Sabores
  • Texturas (crucial en la etapa de alimentación complementaria)
  • Es importante que se elaboren recetas suaves y que exista una progresión en el aprendizaje no forzado de los sabores, colores y texturas.

Malos hábitos de los padres que son imitados por los niños

  • Los padres deberían mostrar delante de ellos buenos hábitos como: Comer sentados, juntos y tranquilos. Comer gran variedad de alimentos.

Mal manejo del problema por parte de los padres

  • Castigar y/o premiar mediante la comida es un error. Es bueno halagar al niño cuando come bien, pero nunca compensar con recursos materiales (objetos, comida predilecta, etc.) a cambio de comer bien.
Los hábitos de alimentación se adquieren en la familia y en muchas ocasiones se utilizan alimentos de preparación rápida o pre-cocinados.

 

Estos alimentos pueden ser muy sabrosos para el niño, pero que contienen excesos de grasa o azúcar y no cumplen con los requisitos de una dieta equilibrada.

La familia es la guía a seguir en la adquisición de hábitos nutricionales, factor que será determinante en la buena nutrición del niño. Se deben reforzar los hábitos que incluyan alimentos frescos y equilibrados y no se deben patrocinar los caprichos y gustos inadecuados. Cuando la familia adquiere los alimentos en el supermercado está decidiendo si el niño se va a nutrir bien o no.

Otras influencias

Además, se debe controlar la influencia de la televisión y otras formas de promoción que llevan al niño a pedir cierto tipo de alimentos, casi siempre golosinas o comidas ricas en azúcares y grasas, que no son adecuadas para él.

En el colegio también se producen presiones del grupo que llevan a modas de consumo de ciertos alimentos, casi nunca equilibrados y que no son ricos en verdaderos nutrientes.

El mal hábito de no desayunar

Hay una alta relación entre el desayuno y el rendimiento escolar. Se conoce que los niños que no desayunan muestran una disminución en su capacidad de concentración, aprendizaje y memoria.

Lamentablemente en nuestro medio es cada vez más frecuente el hecho de que un niño no desayune o lo haga mal y a medias; además se ha visto que a medida que aumenta la edad del niño, es mayor el porcentaje de omisión diaria del desayuno.

Los niños que no desayunan tienen casi el doble de probabilidades de tener sobrepeso o aumento de colesterol y otras grasas en la sangre que los que sí desayunan. Al preguntar el porqué de su decisión de no desayunar, las respuestas más frecuentes fueron:

  • Falta de tiempo, pues tanto el niño como sus padres se levantan tarde y no tienen tiempo para desayunar.
  • No hay hambre, porque el niño ha consumido su último alimento del día anterior muy tarde o en volúmenes exagerados.
  • No se tolera, por costumbres transmitidas de generación en generación donde casi ninguno de los miembros de la familia desayuna.

Se desayuna en la escuela, debido a que los padres envían dinero a los niños para que sean ellos mismos quienes decidan que comprar como desayuno. Sin embargo, generalmente este dinero es gastado en golosinas.

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