A continuación te presentamos situaciones típicas que surgen durante la comida en niños con mala conducta alimentaria y te ofrecemos sugerencias para superarlas.

Mi hijo no para quieto mientras come

A menudo los niños juegan mientras comen, lo que lleva a que se levante y se tenga que ir detrás suyo para que coma, se dilate el tiempo de comida, se manche y se desordene el entorno de la comida.

No se trata de niños que no quieran comer, normalmente se distraen y prefieren jugar a comer.

Mi hijo es muy lento

Otro problema importante es el tiempo que se dedica a las comidas. Lo más importante es ser consciente de que provoca la demora en las horas de la comida.

A menudo los adultos le podemos dedicar poco tiempo a las rutinas alimenticias. Este tiempo puede ser suficiente para nosotros pero no siempre lo es para los niños y más si queremos que aprendan a comer solos.

Es importante ver si el tiempo que dedicamos a la comida es el necesario y correcto para nuestros hijos. No todos los alimentos necesitan el mismo tiempo de ingesta, va a depender mucho del tipo de alimento y de las preferencias alimenticias del niño.

 

Mi hijo se niega a comer

En ocasiones nuestro hijo se niega a comer un tipo concreto de alimento o no quiere acabar lo que ha empezado en el plato.

Por otro lado su rutina alimentaria no es siempre la misma, hay comidas en las que come solo y bien, y en otras no come nada.

A menudo se une a la necesidad de que el adulto le de la comida personalmente. A menudo se puede determinar qué tipo de alimentos son los que producen una negativa y no se quieren ingerir.

El sabor del alimento, el olor, el color, la textura o la forma de cocción pueden ser la causa del rechazo. Conocerlo nos va a permitir intervenir y trabajar mejor sobre el problema.

 
Trucos culinarios

Enriquecer todas las comidas, añadiendo algunos de los siguientes alimentos

  • Queso rallado, quesitos...
  • Frutos secos triturados
  • Huevo hervido o pasado por agua
  • Trocitos de jamón o triturado
  • Leche en polvo, leche condensada, etc.

El objetivo es conseguir que si comen “dos cucharadas” al menos éstas les aporten el máximo de nutrientes posible.

Elegir aquellas cocciones que le gusten y apetezcan, y que “escondan” el alimento que desagrada al niño. Se crea una asociación positiva y a largo plazo, les acaba gustando el alimento rechazado previamente.

Añadir salsas nutritivas, elaboradas con leche, frutos secos, trocitos de carne, pescado, garbanzos, etc.

Esmerar las presentaciones

  • Utilizar pinchitos, brochetas, moldes...
  • Conseguir formas y colores divertidos y atractivos
  • Jugar con la creatividad

Nunca castigar con los alimentos

Algunos ejemplos:

  • “Si no te portas bien, para cenar tendrás pescado”
  • “Si no te lo comes, ¡te castigo!”

Hacerlos partícipes de su alimentación

  • Elección de alimentos (en el momento de la compra).
  • Elección de los menús conjunto con la persona que se encargue de hacerlo habitualmente o entre toda la familia. También resulta un excelente ejercicio de convivencia familiar y refuerza los vínculos sociales, a la vez que despierta el interés del niño por la comida.
  • Invitarlos a participar en la elaboración de los platos y recetas (dentro de sus posibilidades por la edad).
  • Proponerles inventar o diseñar recetas... descubrirles la magia de la cocina.

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